La Cuncuna, Escuela Infantil de 0 a 3 años

EL FINAL DE LA PRIMERA SEMANA

Posted by on Oct 8, 2015 in Blog | 5 comments

EL FINAL DE LA PRIMERA SEMANA

Que la cosa solo podía empeorar, era cuestión de tiempo

El hecho de tener que llevar al niño hasta la puerta del aula, y los pucheros de Elisa el día anterior, denotaban que sólo hacía falta la chispa que prendiera la llama. Y de la llama, el incendio, y del incendio, la explosión.

La chispa, además, fue un fogonazo. Era jueves. La presión que muchos padres tenemos por llegar al trabajo a tiempo, hace que, en ocasiones, retorzamos el horario al minuto, y así fue ese jueves. Siete minutos antes de las nueve nos plantamos en la puerta del colegio con Ramiro, Inés y Elisa de la mano en una acera de 90 centímetros. Créannos que tiene su aquél.

Elisa comenzó a torcer el gesto, y al pasar al patio interior se repitió el escenario conocido los días anteriores. Llantos, gritos y carreras de padres y niños, y viceversa. Atravesamos la batalla campal como ya sabíamos, y alcanzamos el aula. Ramiro ya estaba cambiando cromos, tenía la mochila, y por tanto el plátano que había dentro, espachurrada contra la pared, y gritaba algo menos que la media, porque no se le oía.

En la puerta del aula Inés se coló sin inmutarse, agarró por el brazo a su amiga ¿Pilar?, y cogió las famosas construcciones. Elisa, al ver a su hermana, cambió la cara y con toda la decisión de una gemela herida en su orgullo, abrió la puerta de su aula.

Lo que allí encontró fue devastador. La profesora aún no había llegado. Todas las mesas estaban vacías., y un niño de “los de guardería” dormía en una colchoneta. Sobre la pizarra, un número 1 olvidado del día anterior, y nadie más. Ella, a solas con su soledad.

Y de fondo, los “quejíos” y lamentos del patio de acceso. Los sonidos variopintos; la contundencia de un “te quedas en el cole y punto”, el mercadeo de “si no lloras te compro por la tarde una chuche” y los almibarados abrazos sin límite. El beso y el rebeso.

Elisa se giró con los ojos llenos de lágrimas y se enredó en nuestras piernas como una lapa. Ya estaba la chispa. Y de la chispa la llama, y de la llama el incendio, y del incendio, la explosión. Muchos megatones de explosión.

En estos momentos uno se acuerda de la NASA. Resulta que para ir a la luna uno sale y llega de una tacada, y para quedarse en el cole hacen falta cuatro semanas de adaptación. Curioso.

Imagínense al paracaidista que a medio camino vuelve al avión, porque se está adaptando, o a ese bombero que por primera vez se enfrenta a un brutal accidente, pero se vuelve al parque porque entre que se adapta y no sólo rescata gatitos de las ramas de los árboles.

El final de la primera semana fue tirando a dramático. Elisa lloraba como una magdalena, y los padres tuvimos que aguantar estoicamente pedagógicos comentarios del estilo de “esto suele pasar; para solucionar estas cosas está la adaptación”.

La pregunta que nos surge ahora es si la adaptación no solo no soluciona nada, sino que genera problemas donde no los hay. La respuesta, en la próxima entrada.

Olga y Nacho

5 Comments

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  1. MARÍA( ALBERTO Y ADRIANA)

    Los periodos de adaptación son tan complicados como niños hay. Cada niño/a, familia y colegio es un mundo y cada uno de los componentes lo vive de una manera diferente, intentar satisfacer a todos es una meta casi imposible y vosotros tenéis dentro de la mismas familia dos maneras de vivirlo diferentes….lo peor de todo ellos es los malos ratos que pasa Elisa, Miguel y todos aquellos que no les funciona esta metodología de adaptación y necesitarían una mas individualizada…pero ni los recursos materiales ni personales lo permiten. Así que paciencia e intentar que no lo pase muy mal. Seguir contándonos como lo van llevando y espero que poco a poco vaya mejorando. Gracias Olga y Nacho.

  2. Yolanda borreguero

    Dichoso periodo de adaptacion. Los peques tienen que adaptarse a la que va a ser su situacion real en los proximos diez meses. Si primero voy una hora y con mis padres , luego una hora sin mis padres , despues dos horas. No me quedo a comer y dias después ya me quedo a comer… Es para volverse loco. No se quien fue el/la lumbrera al que se le ocurrió pero se lució.
    . Recuerdo como si fuera ayer un inicio de curso en la escuela donde trabajaba. Tenia 22 añitos;)
    Centro de educacion infantil San graciano se llamaba. 3 de septiembre de 1990. 90 niños de 0 a 3 años empezaban ese día despues de las vacaciones. Su horario de 9 a 17. Todos a la vez. Obviamente algun llanto, pero un llanto puede durar media hora… Lo normal es que el resto del día se adapten a la situacion. Y las educadoras haciendo nuestro trabajo. En 2 o 3 dias todos contentos. Esos peques tienen ahora entre 25 y 28 años. Por suerte sigo manteniendo contacto con 3 o 4 de ellos. Ninguno tiene trauma alguno

  3. Daniel papá de Miguel

    Menos mal que sabemos que a pesar de todas estas pequeñas batallas el final es siempre feliz… bueno, para algunos antes que para otros… Yo podría escribir también sobre la adaptación de Miguel, que desde que llega a casa por la tarde está diciendo que no quiere ir más al cole de mayores nunca más y sólo lleva dos días sin llorar al entrar :(
    Él quiere seguir yendo a La Cuncuna y ser pequeño

  4. Jose Ramon Cortes Kisewalter

    precioso, precioso pero me duele, sé que no pasa nada, pero duele… un besazo y gracias por compartir

  5. Patri

    Jajaja!! Me ha encantado, lo retrata a la perfección. Me quedo con ganas de mas, a ver que nos contáis la semana que viene!!!

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