La Cuncuna, Escuela Infantil de 0 a 3 años

Adaptación de Inés y Elisa al cole de mayores. Capítulo II

Posted by on Sep 26, 2015 in Blog | 3 comments

Adaptación de Inés y Elisa al cole de mayores. Capítulo II

El segundo día

No se alarmen, no vamos a ir día a día explicando la adaptación Inés y Elisa al cole de mayores; no somos tan malos. Sin embargo, estamos convencidos de que un segundo día merece una entrada al Facebook en exclusiva.

Antes de que lo pregunten, sepan, para su tranquilidad, que  aunque muchos niños vayan con el baby planchado, almidonado y repasado, el hecho contrario no es sinónimo de mal progenitor. Confirmado.

Sin embargo, lo que es una verdad como un templo es que los niños se van a quedar solos en el cole de mayores por primera vez. Y también que la situación no es la óptima. En nuestro caso, hay un amplio patio que da acceso a las aulas, donde normalmente se agrupan los niños para ir subiendo a las distintas clases. Los más pequeñitos, con las aulas a ras del patio, entran directamente.

A veces, con tal de crear periodos de adaptación exageradamente progresivos, erramos. Aquí, durante la primera semana, se permite el acceso a ese patio a los padres de los niños de primero de infantil. Imagínense que en lugar de dejar su linda criatura en la puerta de La Cuncuna, entrase usted hasta la misma puerta del aula, y luego quisiera irse. ¿A que sería dramático?. Pues así fue el segundo día.

Y encima algunos padres con luces justas, como los que firman al final de esta nota, tuvieron a bien llevar ese día, precisamente ese día, todos los libros de texto al cole, contraviniendo las expertas indicaciones de las profesoras del día anterior. Pues eso, que aquí no se libra nadie…

Para ponerse en situación de lo que ocurría en el patio, lo más fácil es imaginarse la Batalla de Las Navas de Tolosa. Quien no trataba de huir arramplando por el camino a cuantos pillaba por delante, lloraba desesperado entre los juegos y gritos dicharacheros de los más mayores, que lo mismo cambiaban cromos, que jugaban al fútbol con una improvisada bola de papel.

Batalla de Las Navas de Tolosa

Y como en toda batalla, no faltaban madres llorando. ¡¡Madres llorando!!. Y no es machismo, no se asusten, es que no vimos a ningún padre llorar, pero si a media docena de madres sorbiendo fluido nasal. ¡Qué no harían si sus hijos en lugar de quedarse en el cole se fueran a liberar Normandía!. ¿Ponerse al mando de las operaciones militares, quizás?.

Ante este panorama, las gemelas se quedaron patidifusas. Gracias a Dios no siempre el contagio es la nota dominante. Muchas veces el que no llora se viene arriba, y entra más chulo que John Travolta en Grease. Fue el caso, a medias.

Penetrando por retaguardia en el campo de batalla nos topamos con un padre a la carrera perseguido por un baby recién planchado que no quería quedarse en semejante manicomio. Al menos, tras el marco de la puerta de clase todo cambiaba, y el ambiente parecía más relajado. Mari Mar y Mari Sol trataban de calmar a los más llorones, pero por fortuna la mayoría jugaba con afán a cualquier cosa.

Inés, descastada por naturaleza, se metió en su clase sin girar la cabeza ni para pedir explicaciones a un cohete humano que la atropelló en su intento desaforado por salir al patio, pero Elisa tuvo un pequeño indicio de debilidad, cuando pidió un beso y preguntó si entraba sola. Al marcharnos, la vimos soltar un puchero que, por lo que luego nos contaron, no fue a más. Ese puchero jamás se había producido en La Cuncuna.

También fue el primer día de comedor, que completaron sin problemas. Eso si, echaron mucho de menos la siesta. Y es que con estos horarios que nos brinda el calendario escolar en septiembre, ese descanso merecido entre la mañana y la tarde es casi imposible. De hecho hasta la caída del sol estuvieron muy guerreras a cuenta del sueño desmedido.

Bañito, cenar, a la cama, y mañana será otro día.

Y se lo contaremos.

Olga y Nacho

3 Comments

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  1. MARIA ( mama de Alberto)

    Olga y Nacho, muchísimas gracias por contarnos vuestra experiencia con tanto humor!!!. Por favor seguir mandado post que nos ayudan a todos, tanto progenitores como a las que estamos en el otro lado del relato. Es complicado decidle a los peque que no lloren, que se lo van a pasar muy bien, que al cole hay que venir contentos.,. cuando tienes que luchar con padres que se aferran a sus hijos como si se lo fueran a quitar, que están llorando mas que ellos y que tiene esa expresión de pánico…la verdad es que eso no ayuda mucho!!! El periodo de adaptación, creo que solo seria conveniente para aquellos alumnos que no han pisado una escuela infantil, para el resto no tendría que existir, sobre todo y como bien ha dicho Yoli para ellos y la familia es un trastorno.
    Chicos, seguid mandado entradas tan buenas!! es un placer leeros.

  2. Isabel VA

    Buenísima descripción, gráfica y verídica. La lucha desmedida de padres soltando minimanos temblorosas se suele terminar antes cuando los peques se despiden en la puerta del cole y ven una sonrisa en la cara de quienes les llevan y otra en el profe que le espera. Periodo de adaptación…es necesario sólo en los peques que no han ido a guarde y nunca se han separado de los padres; necesitan saber que van a volver a por ellos porque, aunque parezca mentira, no siempre lo saben.
    Chicos, seguid contando, es precioso leerlo y ayuda a saber que se piensa desdemel otro lado.

  3. yolanda borreguero

    Jajaja. Muy gráfico chicos!!!!
    Es cierto que las cosas cambian y terminamos “adaptándonos” a lo que nos imponen, pero siempre he comentado a los papás y mamás de la cuncuna que el tal periodo de adaptación es algo inventado para facilitar el inicio del curso a los docentes, pero de ninguna manera se lo facilita a los peques, y mucho menos a los padres.

Cómo nos gustan vuestros comentarios!